LAS VÍCTIMAS DEL 'MOBBING',
QUE ESPEREN
Correo.Xornal
El Periódico
Margarita Sáenz-Diez (jueves 07 de marzo de 2002)
Es transparente. Entra y sale sin que nadie lo advierta.
Nadie recuerda que un día desempeñó con acierto algunas tareas. El jefe
hace tiempo que dejó de encomendarle cualquier responsabilidad. La mayoría
de sus compañeros apenas le dirigen la palabra.
El que ocupó su puesto incineró cualquier rastro de estima
en el horno de sus propios intereses, porque todo comenzó cuando él
arribó a la empresa, donde antes habitaba la nada. Es un raro, se comenta
de uvas a peras, mientras alguno apostilla que está loco.
El objetivo es que la víctima acabe abandonando su lugar
de trabajo. El psiquiatra le cobra un riñón y encima no le resuelve
la vida. En casa, su familia sospecha que ya no sirve para nada.
Este hombre, o esta mujer, responden al perfil de quien
está sometido al psicoterror laboral --el mobbing --, que afecta a entre
el 9% y el 15% de la población laboral española. Por vez primera, el
acoso moral en el trabajo se debatió esta semana en el Congreso de los
Diputados a iniciativa de PSOE e IU.
El intento de ambos de conseguir las modificaciones legales
que paliarían esta situación quedó en agua de borrajas. Ni PP, ni CiU,
ni Coalición Canaria lo apoyaron.
No importó que Suecia, Francia y Bélgica ya hayan regulado
el acoso moral para salir al paso del padecimiento de sentirse humillado.
Las dificultades que existen a menudo en las relaciones
interpersonales no pueden utilizarse como coartada para que los legisladores
no aborden con coraje esta cuestión.
Pero en la sociedad ya ha calado la preocupación sobre
un problema del que se sienten víctimas en Europa 12 millones de trabajadores.
El prurito de que la oposición no se calce ningún éxito
volvió a imponerse. Las víctimas del mobbing , que esperen.