BURGOS. El alcalde de Ponferrada,
Ismael Alvarez, reclamó ayer ante el tribunal que lo juzga por un
presunto delito de acoso sexual que emita una «sentencia justa» como
único medio para reparar «tanto sufrimiento y tanto dolor» que han
padecido él y su familia durante el último año. El juicio, en el que
el Ministerio Fiscal mantuvo la calificación de acoso sexual, quedó
visto para sentencia con la exposición de conclusiones de las
partes.
Durante
su alegato final, Ismael Alvarez, afirmó que admitía que cualquier
persona puede ser «igual de rigurosa» que él «en el respeto a la
libertad individual de los demás». «Pero no admito que haya uno solo
que lo sea más que yo», añadió.
El acusado negó que fuera cierta la imagen que de él se ha
querido dar en el proceso: la de «un hombre que deja mucho que
desear, un hombre de la noche, un hombre de la golfería». Se definió
como una persona nacida en «una cuna muy humilde», al que nadie le
ha regalado nada y que todo lo que ha conseguido ha sido a base de
su «esfuerzo y trabajo».
Sobre Nevenka Fernández, la ex concejala del Ayuntamiento de
Ponferrada y querellante en esta causa, se limitó a señalar: «Esta
señorita ha tenido más relaciones sentimentales hasta la fecha que
yo». Esta afirmación llevó al abogado de la acusación particular,
Adolfo Barreda, a puntualizar que habían sido «unos comentarios muy
desafortunados para su defensa».
El fiscal mantuvo la calificación de acoso sexual, al considerar
probado que hubo una «solicitud de favores sexuales» por parte de
Alvarez, lo que ocasionó en la víctima una «situación hostil o
humillante en el entorno laboral».
El fiscal, Gregorio Segurado, subrayó la importancia que tiene en
este proceso la prueba pericial, porque «ha dado el matiz de
veracidad de los hechos narrados» en un tipo de delito en el que la
prueba testifical no deja de ser «la palabra de uno contra la de
otro».
Credibilidad
También apuntó que se cumplen los tres requisitos que la
jurisprudencia del Supremo exige para dar credibilidad al testimonio
de la víctima en estos casos: «No existe venganza o resentimiento»,
es un testimonio verosímil y se persiste en la incriminación.
El letrado de la querellante, Adolfo Barreda, llamó la atención
sobre la «labor de descalificación hacia Nevenka» que se ha
producido a lo largo del juicio. Dijo haber tenido la percepción de
que «el papel de Nevenka como víctima ha pasado en algunos momentos
a ser el de una acusada».
Como el fiscal, destacó la importancia de los peritos, restando
crédito a los testigos de la defensa porque guardaban «una
vinculación o dependencia económica» con el acusado.
El abogado de la defensa, Luis Rodríguez Ramos, insistió en las
contradicciones en las que había incurrido la denunciante durante
las declaraciones prestadas a través de la querella, en la fase de
instrucción y la vista oral, y negó verosimilitud de su testimonio.