Los expertos estiman que el acoso
entre alumnos en las aulas afecta al 5%.
Diario
de Noticias
J.I.C.
- Pamplona
STEE-EILAS lanza una campaña
para estudiar y evitar este fenómeno en Navarra con la presencia de
su máximo investigador.
El fenómeno del bullying
o acoso entre iguales puede afectar a cerca de un 5% del alumnado de
Primaria e Infantil según los últimos estudios publicados sobre este
asunto a nivel estatal. STEE-EILAS ha organizado dos charlas con el
psicólogo José María Avilés esta semana, ha elaborado un material
tipo y piden la implicación de todos los sectores educativos para diagnosticar
y atajar en Navarra unas prácticas más extendidas de lo que se cree
entre el alumnado mayor de 10 años, según la investigación de este técnico
que puede ser extrapolable a la Comunidad Foral.
El bullying (de bull, toro)
es un fenómeno que comenzó a estudiarse en los países anglosajones y
nórdicos. Consiste en un acoso entre iguales que causa un gran sufrimiento
entre las víctimas -se han dado casos de suicidios- y efectos negativos
en el agresor y los aspectadores. Suele pasar desapercibido entre el
profesorado y las familias o provocar su impotencia, al no saber cómo
afrontar este tema que puede tener, además, graves consecuencias sociales,
ya que toda una educación en valores está en juego.
Normalmente suele haber
de por medio una desigualdad física o de poder entre agresor/a y víctima,
acciones repetidas e intencionadas. Tiene componentes físicos, verbales,
sociales y psicológicos que marcan a las personas protagonistas en su
futuro social, más allá del periodo escolar.
En la práctica consiste
en ejercer violencia repetidamente contra otro/a que no puede o no sabe
defenderse: golpes, empujones, humillaciones, insultos, robos de bocadillos
o tareas..., que atemorizan a la víctima generándole además una angustia
anticipatoria, es decir, antes de salir de casa ya sufre pensando en
lo que le puede pasar.
El agresor, más frecuentemente
varón, suele se fuerte físicamente o de carácter y sin sentimiento de
culpabilidad (piensa que el otro se lo gana). Se acostumbra al abuso
y a la extorsión sin consecuencias, pudiendo evolucionar luego hacia
la delincuencia o agresión familiar. La víctima, también normalmente
un chico, habitualmente tiene baja autoestima, dificultades de relación,
carece de un grupo que lo proteja y suele ocultar lo que le pasa protegiéndose
tras enfermedades imaginarias o somatizadas.
Por otra parte, suele haber
un tercer grupo de espectadores que aparentemente son neutrales pero,
por no intervenir, se acostumbran a ver como normales situaciones injustas
y se inmunizan contra el sufrimiento ajeno, algo que también repercutirá
en su vida futura.
Charlas y soluciones
Al margen de la intangibilidad
de este fenómeno con sus protagonistas, algo que complica mucho su detección
y solución es que suele suceder en lugares donde no hay personas adultas
observando (patios, pasillos, comedor...)
No obstante, tanto los expertos
como este sindicato que ha puesto en marcha la campaña consideran que
en la etapa escolar, los responsables de la prevención y corrección
del acoso "somos tanto los padres y madres de agresores, de víctimas
o de espectadores como el profesorado y el resto de personal adulto
de los centros".
Para ello, STEE-EILAS ha
organizado dos charlas taller dirigidas a profesorado (hoy a las 5.30
horas) y familias (viernes 19 horas) en el IES Iturrama a cargo de Txema
Avilés, psicólogo y orientador escolar responsable del área de salud
del STE de Castilla y León y que tras diez años de investigación en
los centros de allí está finalizando la primera tesis doctoral sobre
este tema.
Tras las charlas, indica
Lourdes Escribano (STEE-EILAS) se proporcionarán materiales para realizar
el diagnóstico del problema y el mapa de riesgos del centro para que
se pueda intervenir centro a centro y que el asunto se incluya en el
Plan Tutorial del próximo curso.
Este proceso también puede
servir para contar con una información global sobre el volumen del problema
en la Comunidad Foral. No obstante, el propio José María Avilés, a la
vista de su investigación y de otras realizadas en diversas autonomías
y países, adelanta que los datos no diferirán mucho de las estadísticas
que se vienen manejando.
Así, en un sentido amplio
se puede decir que un 30% de alumnos se ven envueltos de una manera
u otra en un periodo de un año en alguna situación de bullying. Sin
embargo, si se coge el concepto en una manera más restrictiva (casos
más graves y en un periodo de una semana) los índices oscilan entre
el 1,5% y el 5%.
Estos valores son similares
a otros países europeos como Irlanda, Escocia y Alemania; están por
debajo de los de países nórdicos y anglosajones (9%) o Italia y lejos
de los de EEUU (igual un 30%) aunque aquí los parámetros socioeducativos
cambias y las cifras no son comparables.