Uriz considera su despido «la culminación
de un largo acoso psicológico».
Deia
Satur
Leoz
Iruñea, 19.03.202
«Menos fusilarme, han hecho de todo», comentó, muy afectado, ante la
prensa el parlamentario socialista en la Cámara de Nafarroa.
«Ni ahora ni nunca he engañado a mi empresa, a la que he dedicado 37
años de mi vida, ni he ocultado una actividad totalmente pública, ni
me he enriquecido injustamente.
Ahí están las cifras y mi declaración de la renta», aseguró ayer profundamente
dolido el parlamentario navarro del PSN, José Luis Uriz, que el viernes
recibió la carta de despido de su empresa, Onena, minutos antes de salir
de la misma para asistir al pleno conmemorativo del XX Aniversario del
Amejoramiento del Fuero de Nafarroa.
Uriz reiteró ayer, junto a la puerta de acceso a la factoría arropado
por el Comité de Empresa al completo (en el que figuran representantes
de LAB, UGT, ELA, USO y CC.OO.), que el nuevo dueño de Onena, el empresario
guipuzcoano Iñaki Mendizabal, le ha hecho la vida imposible «menos
fusilarme, de todo» desde que el pasado año se hizo con la totalidad
de las acciones, anteriormente en manos de la sociedad pública del Gobierno
de Navarra (Sodena).
«El despido ha sido la culminación de diez largos y dolorosos meses
en los que he sufrido un proceso de acoso y derribo, acoso psicológico
en el trabajo, “mobbing”».
El parlamentario socialista hizo público un minucioso dossier rebatiendo
«las falsedades, difundidas por la dirección» que para justificar el
despido le ha imputado haber tratado de falsear durante el último año
sus ausencias de la empresa como horas sindicales ya que era miembro
del Comité de empresa por CC.OO. y de percibir por ello 5.300 euros
que no le correspondían.
«Esto no es más que una enorme falsedad porque jamás he ocultado mis
actividades como parlamentario foral y la empresa siempre ha tenido
constancia de ello».
Aclaró en otro momento que siempre se ha esforzado por cumplir perfectamente
con su trabajo profesional y no mezclarlo en modo alguno con su actividad
política como parlamentario foral. «Jamás había tenido ningún problema
en este sentido hasta que llegó el nuevo dueño de Onena y empezó a retirarme
el trabajo y a marginarme en los cursillos de adaptación a los nuevos
sistemas informáticos.
Me amenazaron también con trasladarme a Barcelona, obviar mi puesto
de administrativo y ponerme en una máquina del taller. Me han sometido
a la humillación de estar durante seis meses en mi mesa de trabajo con
los brazos cruzados», indicó José Luis Uriz a los periodistas que se
le acercaron.
El origen del «problema» Para el afectado está demostrado que lo que
nunca le han perdonado es que en su día mostrara ante la consejera de
Industria su opinión contraria a la venta de la empresa por parte de
la sociedad pública Sodena al empresario Iñaki Mendizabal, «por las
muchas dudas que éste generaba, con varios incendios en sus empresas
anteriores».
Ayer remarcó que «esas dudas se han ido confirmando con el paso del
tiempo y la situación de la plantilla es insostenible: Tenemos un índice
de siniestrabilidad doble al del sector, nuve compañeros han fallecido
en los últimos tres años, y ha habido varias denuncias ante la Inspección
de Trabajo, Salud Laboral e incluso el Seprona».
Los trabajadores inician también mañana una huelga ante las discrepancias
en el convenio. El parlamentario socialista recalcó finalmente que va
a emprender todas las acciones a su alcance para tratar de reingresar
en la empresa.
«He utilizado para la suma de mi actividad sindical e institucional
306 horas, 105 sindicales y 201 institucionales y jamás he dejado un
trabajo sin hacer aunque haya tenido que ir al 120% de mi capacidad.
En los 37 años de dedicación a esta empresa jamás he tenido una mancha
en mi expediente, ni siquiera durante el franquismo durante el que milité
en CC.OO. clandestinamente».