Organizaciones de DDHH denuncian
el incremento de la represión tras el 11 de septiembre.
Europa Press
BRUSELAS, 20 03 2002
La Federación Internacional
de Derechos Humanos (FIDH) y la Organización Mundial contra la Tortura
(OMCT) denunciaron hoy en Bruselas el incremento de la represión y la
persecución de los defensores de los derechos humanos tras los atentados
del 11 de septiembre.
Ambas organizaciones, que
presentaron en el Parlamento Europeo el informe de 2001 sobre la situación
de periodistas, abogados, defensores de medio ambiente y militantes
de ONGs, llamaron la atención sobre la proliferación de acciones contra
estos profesionales u organizaciones bajo la excusa de la lucha contra
el terrorismo.
"La situación se ha agravado
tras el 11 de septiembre pues con el pretexto de la lucha contra el
terrorismo los defensores de los derechos humanos son cada vez más perseguidos
aduciendo connivencia con el enemigo", señaló el presidente de FIDH,
Saaki Daba.
En total 400 casos simbólicos
de persecuciones, acosos, detenciones o ejecuciones en 80 países del
mundo entero, demuestran que ciertos Gobiernos ponen los recursos del
Estado al servicio de la eliminación de los grupos defensores de los
derechos humanos, a su juicio, claros "nidos de oposición".
Entre ellos destaca especialmente
el trato dado a los prisioneros talibán encarcelados en la base norteamericana
de Guantánamo (Cuba).
El presidente de la OMCT,
Eric Sottas, subrayó que uno de los elementos más graves en este caso
es el de que se ha intentado retirar a estos detenidos del ámbito del
derecho humanitario. Asimismo, "se ha humillado intencionadamente a
los prisioneros para romper su resistencia utilizando la zona gris de
la Convención de Ginebra sobre tratamientos inhumanos o degradantes",
señaló.
Prácticas utilizadas en época
de la URSS y que actualmente han sido detectadas en Israel. Por otra
parte, las dos prestigiosas organizaciones solicitaron a la Unión Europea
la creación de un organismo supraestatal, a nivel europeo, de protección
de los derechos humanos, tal y como existe en Estados Unidos con la
Comisión Interamericana de Derechos del Hombre para recibir las quejas
de grupos o individuos amenazados o acosados y evaluar la situación
general de esta cuestión.
CASOS CONCRETOS
El informe revela que en
América Latina existe una gran diferencia entre lo que los gobiernos
defienden públicamente y la realidad sobre el terreno.
El continente ostenta nuevamente
el récord de amenazas de muerte y asesinatos. En Colombia, 150 sindicalistas
y al menos diez militantes de ONGs han sido asesinados en 2001.
Matilde González Izás, responsable
de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales, realizaba
un estudio sobre los métodos utilizados por el Ejército para controlar
a la población civil, con ayuda de los ex comisarios militares y ex
patrullas de autodefensa.
El 2 de octubre de 2001
un grupo de desconocidos entraron en su domicilio, llevándose fotografías
de su trabajo, su ordenador, resultados y pruebas de la investigación.
Después de ello, fue seguida por individuos que la esperaban a la salida
de su casa durante varios días.
En Asia son especialmente
preocupantes Vietnam, Nepal, Malasia e India, donde las leyes permiten
detenciones arbitrarias y de larga duración contra aquellos que trabajan
a favor de los derechos sindicales, derechos de las mujeres o de los
indígenas.
A ello se unen los casos
de China, Corea del Norte, Laos o Birmania, donde la ausencia de cualquier
autorización para organizaciones no gubernamentales impide desde la
raíz la recogida de denuncias.
En Irán, el 13 de octubre
pasado, la periodista y militante a favor de los derechos de la mujer,
Fatemeh Govarraei, fue condenada a seis meses de prisión y 50 latigazos
por "escritos difamatorios". Africa sigue sufriendo conflictos de dimensión
regional y se multiplican crisis y tensiones.
Aunque después de tres años,
ciertos países africanos se han beneficiado de una alternancia política
(Costa de Marfil, Ghana, Senegal, Cabo Verde y Bénin), numerosos Estados
se han visto involucrados en manipulaciones electorales o, incluso modificaciones
constitucionales.
En República Democrática
del Congo (RDC) el pasado agosto, el pastor Claude Olenga Sumaili, presidente
de la comisión Justicia y Paz, fue detenido por hombres del Departamento
de Seguridad e Información. Sufrió torturas mientras se le exigía hablar
sobre el contenido de sus emisiones en la radio televisión Amani de
la archidiócesis de Kisangani y sus relaciones con otros defensores
de los derechos humanos. Fue puesto en libertad 21 horas después con
la orden formal de no testificar sobre el trato que se le dio en sus
horas en prisión.
La experiencia no exime a
Europa de este mal, especialmente en lo que se refiere a los países
de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) o países del Este.
"Todos estos Estados se enfrentan
a una corrupción endémica. La creación de la organización de cooperación
de Shanghai de junio 2001 y los datos tras los acontecimientos del 11
de septiembre, incrementan la inseguridad cotidiana de la que los defensores
de los derechos humanos son víctimas y refuerzan la criminalidad de
toda actividad ligada a una forma cualquiera de oposición", recoge el
informe.
El derecho al asociacionismo
o incluso de recibir fondos extranjeros, son regularmente vapuleados
en diferentes grados en Turkmenistán, Tadjilkistán, Uzbekistán, Kirghizistán,
Kazahstán y Bielorrusia.
En Turquía, todas las personas
que osen tener propósitos sobre cuestiones tan sensibles como los kurdos,
islamismo y Ejército continúan siendo arbitrariamente perseguidas.
Italia y República Checa
ha destacado este año por la represión desproporcionada por las fuerzas
del orden frente a las manifestaciones del movimiento antimundialización.
En Reino Unido, las investigaciones
relativas el asesinato de dos abogados, perpetrados en Irlanda del Norte,
están en punto muerto.