2002, Odisea en el trabajo.
El Mundo
12.03.2002
Juan Manuel Molina Valdés
Jaén
Sr. Director:
Este año es el año del Mobbing, incluso en España el Congreso ha definido
el acoso moral en el trabajo, el amedrentamiento o "boicot" .
Un 15% de los españoles lo padecen, el resto quizá lo haya observado
de cerca. Pero ¿se sabe cómo afrontarlo?.
Un problema conocido, es un problema resuelto. En este caso, es vencerlo.
Sucede a las víctimas que se ofuscan, lo que les impide localizar las
causas del problema.
Según Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española para
el estudio de la Ansiedad y el Estrés, "a veces, éstas son poco objetivas
y sólo cabe interpretarlas en términos tales como la envidia que provoca
la víctima.
Otras, el líder que promueve el boicot es una persona carismática entre
sus seguidores y desea castigar a quien no le reconoce como tal. Incluso
puede tratarse de alguien con un trastorno narcisista de la personalidad.
Las consecuencias no son siempre las mismas, como nos recuerda el consultor
Félix Cuesta: "Si el boicot se dirige a una persona sin la madurez y
seguridad suficientes, su amargura y desasosiego serán tan grandes que
podrán conducirle a profundas depresiones. Si no, los efectos no serán
graves, aunque pueda llegar a sentirse incómodo".
Una vez conocido el problema, la solución viene por pasos, y éstos
son:
Primero, localice "al que manda". Es fácil. Suele ser quien pregunta-ordena:
"¿Nos vamos a tomar café?, quien hace la lista de quién va a poner dinero
para el regalo del Jefe, quien menos tiempo pasa en su mesa...
Segundo, investigue en qué se basa su liderazgo y cuáles son sus puntos
débiles: ¿qué técnicas utiliza para manipular a quienes le rodean?,
¿a qué tiene miedo?, ¿hay algún elemento políticamente correcto que
pudiese usted utilizar en su contra?
Tercero, decida cuánto apostar: Puede que esté usted en la situación
de "todos en su contra", sopese sus posibilidades y tome una decisión
firme: abandonar o vencer. No vale con plantearse sólo la supervivencia,
quebrantaría su propia estima.
Ahora, si usted no abandona, vaya a por todas. No disperse sus energías
yendo contra todos (aunque todos vayan contra usted).
Recuerde que este tipo de grupo suele estructurarse en esquema de estrella
(donde el cabecilla es el centro), por lo que sus esfuerzos deben concentrarse
en la persona clave. Elabore una estrategia razonable para enfrentarla.
Y, sobre todo sorprenda a su enemigo.
Él supone que usted se deprimirá, que sufrirá, que fracasará en su
trabajo, que un día explotará y que acabarán echándole..
Desconciértele. Sonría cuando se espere que esté serio, ríase cuando
se espere que llore, sea amable cuando lo previsible sea que no le dirija
la palabra a nadie, participe en las conversaciones aunque nadie le
haya invitado y pese a que nadie le responda...
¿Qué hacer si no le permiten integrarse en el equipo? Hágase el imprescindible
para la realización de alguna tarea que implique a todo el grupo (¡aunque
sólo sea porque es usted el único que tenga grapas en la grapadora!),
de forma que comience a romper la dinámica aislante.
¿Y si nadie le informa acerca de lo que debe hacer? En estos casos
suele estar implicado "el que manda". Entonces sólo cabe una de estas
opciones:
1 vegetar (no recomendada),
2 resistir (tampoco),
3 tratar de rellenar de contenido su empleo (ni hablar) o, directamente,
4 buscar otro (recomendado).
¿Y si recibimos insultos o somos víctimas de comportamientos despectivos,
críticas y amenazas?
Necesitaremos pruebas y testigos que avalen nuestra causa. Su oportunidad
reside en que, probablemente, no haya sido el primero en sufrir la situación,
lo cual puede proporcionarle valiosos apoyos.
Obtenga informes médicos que atestigüen el estado de salud en el que
le ha colocado la situación (si procede) y guarde cualquier mensaje
amenazador que le hayan hecho llegar por escrito.
Después, al abogado de cabeza.
Resumo, primero poner en conocimiento del servicio sanitario de la
empresa la situación,
segundo presentar queja por escrito ante "el que manda", y quedarse
con copia.
Y tercero ponerlo en conocimiento de la justicia, en cuanto el caudillo
amedrentador deje su huella por escrito.
Si alguien trata de jugar con tu dignidad, no le dejes, siempre te
alegrarás.
Juan Manuel Molina Valdés.
molinavaldes@icqmail.com