Santiago
acogerá entre el 15 y el 19 de julio el primer foro de España
sobre Mobbing.
Expertos estiman que en Galicia más de 70.000 trabajadores sufren acoso
laboral.
El Faro de Vigo
30.02.2202
Un equipo de psicólogos
vinculado a la Universidad de Santiago, grupo que está elaborando el
primer estudio de campo sobre acaso laboral en Galicia, calcula que
en torno a 70.000 gallegos sufren mobbing, término con el que se denomina
en inglés a las situaciones de hostigamiento a un empleado por parte
de uno de sus superiores.
Entre el 15 y el
19 de julio, Santiago acogerá el primer foro que se celebra en España
sobre acoso laboral, un congreso en el que jueces, legisladores, psicólogos
y expertos en medicina laboral tanto nacionales como internacionales
intentarán avanzar en la protección legal de los trabajadores frente
a las situaciones de hostigamiento por parte de sus jefes.
Hasta ahora España
es uno de los países de la Unión Europea donde el mobbing todavía no
ha sido tipificado como una enfermedad laboral.
A escala nacional,
las investigaciones llevadas a cabo apuntan a que más de un millón y
medio de trabajadores padecen esta enfermedad según
los estudios Cisneros I y II.
En toda la Unión
Europea se calcula que existen más 13 millones de personas.
El equipo dirigido
por el catedrático de Psicodiagnóstico Domingo Esteban trabaja con un
grupo de 140 personas, pacientes con los que pretende observar con detenimiento
los síntomas y las reacciones frente al abuso de poder.
Los casos de hostigamiento
en el trabajo, aclara este catedrático, se suelen producir entre los
puestos cualificados y bien remunerados, cargos "codiciados" por la
sociedad: directivos de empresas, profesores universitarios o clase
médica, por ejemplo.
Las personas susceptibles
de verse afectadas son, precisamente, aquellas especialmente responsables
en su trabajo, que gozan de reconocimiento social. Las
estadísticas reflejan que, en ocasiones, el mobbing sobreviene después
de una serie de éxitos profesionales.
El perfil del acosador
se corresponde en cambio con el de una persona básicamente "narcisista".
"Es alguien con un concepto exagerado de sí mismo: un enfermo de sí
mismo. Alguien que cree que a él se le debe consultar todo.
En su personalidad
se da la ausencia de piedad y de compasión", detalla Domingo Esteban,
quien añade que su forma de actuar consiste en laminar lentamente el
prestigio social de la persona a quien hostiga.
En el desarrollo
del acoso se distinguen tres fases.
La etapa inicial,
cuando comienza el hostigamiento por parte de un jefe. Entonces se desencadenan
en el acosado sentimientos de desconcierto, sorpresa, confusión. Poco
a poco toma conciencia de que se le está sometiendo a un ataque inmerecido
y reúne valor para acudir a su superior, exponerle sus preocupaciones
y pedirle un cambio de talante.
Fase intermedia
Cuando percibe que el diálogo no ha surtido efecto, aumenta su inseguridad
y sus temores. Entra en la fase intermedia. "Todavía se está a tiempo
de poner remedio, desde un punto de vista psicológico", avisa el catedrático
Domingo Esteban.
Si las agresiones
psicológicas persisten, el grado de deterioro de la autoestima y del
prestigio social del trabajador acabará siendo tan profundo, que los
expertos admiten lo difícil de recuperar a este tipo de pacientes para
la vida laboral.
Domingo Esteban
señala que, desde una perspectiva meramente empresarial, las pérdidas
económicas resultan muy altas ya que se prescinde de trabajadores cualificados,
en cuya formación las empresas han invertido grandes sumas de dinero.
"¿Qué es lo más
importante para una universidad? Los profesores", comenta aludiendo
a un ámbito propicio para el mobbing.