Víctimas de 'mobbing' recurren
a Internet en busca de ayuda.
IBLNEWS
21.03.2002
ELENA BULE
El 'mobbing' no puede considerarse una rareza ni un tipo de acoso
menor. Insomnio, ansiedad y depresión son algunas de las consecuencias
que sufren las víctimas de este fenómeno que afecta ya a un 15% de la
población activa.
El culpable suele ser el jefe o uno de los compañeros de trabajo que
logran hacer sentir culpable e inútil a su víctima. La falta de información
y el escaso conocimiento del 'mobbing' potencia que mucho de los casos
no salgan a luz. Pero las víctimas han encontrado en Internet una salida.
En los foros se encuentran múltiples casos de víctimas que se desahogan
contando su caso y piden ayuda anónimamente. E incluso se ha organizado
una manifestación virtual contra el acoso psicológico en el trabajo.
"Soy el quinto jefe de departamento en 6 años, mis predecesores terminaron
cambiando de trabajo después de casos extremos de mobbing.
El primero tuvo un accidente de tráfico causado por el pánico que le
tenía a ir al centro de trabajo, y fruto de ese accidente se rompió
la cadera.
El segundo terminó sufriendo alcoholismo, el tercero y el cuarto fueron
degradados y ahora están en mi equipo (no pudieron cambiar de trabajo
por su situación personal)".
El relato de este caso publicado en un foro de Internet no es más que
uno de los ejemplos que a diario salpican los mensajes del 'site' español
Melodysoft.
Casi todos los mensajes son anónimos y a la vez desesperados, nadie
sabe bien cómo actuar, a qué se enfrentan o cómo no dejarse hundir.
El caso de esta víctima internauta es muy significativo, y como el suyo
proliferan los casos, sobre todo en la empresa pública donde los trabajadores
no pueden ser despedidos.
El mobbing se está convirtiendo en un fenómeno demasiado común entre
los trabajadores españoles.
Según el estudio 'Cisneros II' realizado por la Universidad de Alcalá
de Henares, más de dos millones de personas sufren el llamado acoso
psicológico en el trabajo.
Una cifra que tristemente sigue creciendo debido "a la tercialización
de la economía -en el sector de la industria no suelen darse este tipo
de casos-, el escaso apoyo de los sindicatos, y la crisis de valores
imperante", explica el profesor español Iñaki Piñuel y Zabala, psicólogo
del trabajo en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) a IBLNEWS.
¿Pero qué es realmente el acoso moral en el trabajo? Según el profesor
Iñaki Piñuel, autor del libro "Mobbing: cómo sobrevivir al psicoterror
laboral" (editorial Sal Terrae), "el mobbing consiste en el deliberado
y continuado maltrato modal y verbal que recibe un trabajador, hasta
entonces válido, adecuado o incluso excelente en su desempeño, por parte
de uno o varios compañeros de trabajo, que buscan con ello desestabilizarlo
y minarlo emocionalmente con vistas a deteriorar y a hacer disminuir
su capacidad laboral o empleabilidad y poder eliminarlo así más fácilmente
del lugar y del trabajo que ocupa en la organización".
Según explicó Piñuel a IBLNEWS, para poder hablar de mobbing tienen
que concurrir tres puntos concretos.
En primer lugar, que existan comportamientos externos verificables
por testigos, es decir, que sean realidades y no sensaciones.
En segundo lugar, que se mantenga el acoso psicológico durante un
periodo de tiempo de seis meses mínimo. Y por último, que este acoso
se reitere con una frecuencia semanal o superior -diaria en muchos casos-.
El profesor Piñuel ha elaborado un test de 42 preguntas a través del
cual uno puede saber si está padeciendo en los últimos meses uno o más
de los siguientes hostigamientos psicológicos propios del mobbing de
manera reiterada.
No se puede confundir el mobbing con el estrés lógico de un trabajo
o con las disputas propias entre jefes y subordinados. La diferencia
estriba en la reiteración de estas prácticas que acaban con la integridad
del trabajador.
Siguiendo con la historia vivida por el internauta se observa cómo
el acoso normalmente consiste en presionar al trabajador rebajando sus
tareas, avasallándole, haciendo críticas demoledoras y una evaluación
sesgada... Así hasta cuarenta comportamiento diferentes que desgastan
psicológicamente al empleado hasta conseguir que se autoexcluya, como
bien demuestra su situación al proseguir con su explicación:
"Mi caso es el siguiente. Antes de llegar a esta empresa, mi departamento
estaba integrado en el departamento del acosador, con mi llegada, se
separaron y comenzaron a ser independientes.
Después de un año de zancadillas, mentiras y falsificación de datos,
tales como prohibir a sus subordinados que hablasen conmigo, prohibirles
abrir mis correos o leer mis notas internas, ocultarme datos, falsearme
datos, insultos, menosprecios, etc... consiguió que la Dirección General
volviera a integrar mi departamento en el suyo y yo estuviera bajo sus
órdenes".
"Además durante ese periodo, continuó acosando moralmente al miembro
de mi equipo que anteriormente ocupaba mi puesto, hasta el extremo de
hacerle llorar todos los días". "Con todo esto, me presiona hasta la
extenuación para conseguir objetivos que no es capaz de definir, y por
tanto no se pueden alcanzar.
Me envía a estudiar proyectos que después tira a la papelera, le miente
a la Dirección General sobre mi trabajo, o manipula mis informaciones
para hacerme quedar mal".
Terribles consecuencias psicológicas
Ante estas acusaciones la víctima entra en una fase de confusión desarrollando
los primeros daños psicológicos, afirma Piñuel. A diferencia de otros
tipos de acoso como son el sexual o la violencia física, no quedan huellas
aparentes.
Sin embargo, las huellas psicológicas son evidentes. La víctima, que
según los psicólogos queda sumida en la confusión porque se ve como
culpable o responsable -"no sé hacer nada", "soy inútil"- va deteriorándose
profesional y psicológicamente hasta perder primero su capacidad de
autoestima.
Si la situación se mantiene en el tiempo después caerá en la depresión,
enfermedades psicosomáticas (úlceras o crisis cardiacas), el insomnio,
el alcoholismo e incluso el suicidio. "Una de cada veinte víctimas piensan
en el suicidio como una salida", informa Piñuel que destaca además unas
estadísticas de las que se desprenden que "uno de cada cinco suicidios
en Europa se atribuyen al mobbing".
Una fase que el internauta que pidió ayuda 'online' ya conoce. "Mi
situación actual, es que soy incapaz de dormir, que los fines de semana
bebo en exceso, que no tengo apetito, me duele la cabeza, fumo el doble
que antes y tengo un humor de perros cuando nunca lo he tenido".
Y como el suyo el de muchos otros que explican en los foros cómo ya
no son capaces de tolerar alimentos llegando a tener medidas propias
de las anoréxicas y el terror que tienen a enfrentarse a lo que les
ocurre. ¿Por qué ellos y qué hacer?
Para superar este fenómeno tan extendido como poco conocido es imprescindible
que el afectado se conciencie de su papel de víctima y recupere la autoestima.
"El afectado es absolutamente inocente, no tiene responsabilidad alguna",
subraya Piñuel. La mayoría de los acosados no comentan su frágil situación
por miedo a la represalias de los superiores y por lo que puedan decir
los compañeros, además de sentirse culpables y creer que lo merecen.
El perfil típico de las víctimas no es el de trabajador mediocre y
poco eficiente sino todo lo contrario, suelen ser los más brillantes
y creativos, autónomos, independientes y honrados los que se ven afectados.
Y para superarlo deben ser conscientes de ello. Muchos con una terapia
adecuada dirigida por un especialista en mobbing logran recuperarse,
pero otros tendrán secuelas psicológicas para siempre.
En la página oficial de mobbing en España se aconseja de los pasos
necesarios a seguir para combatir este acoso: tomar conciencia, cuidar
la salud, buscar aliados, afrontar el problema con valentía y luchar
sin odio.
"La estrategia de salida debe ser romper con el secreto de las actuaciones
que lleva a cabo el hostigador, tomar conciencia de su condición de
víctima y lograr el apoyo y solidaridad de compañeros, que en muchas
ocasiones, se mantienen al margen de los hechos.
Frente a ellos está la figura del psicoterrorista que diariamente
impide a la víctima que se exprese, la aísla, la desconsidera ante sus
iguales, desacredita su trabajo y compromete su salud.
El hostigador busca destruir a su competidor del que muchas veces
siente celos. El perfil de hostigador potencial se distingue por continuar
con las presiones incluso una vez que ha conseguido que la víctima abandone
el trabajo, por ejemplo, dando malas referencias sobre él a empresas
futuras.
Incluyendo además en su personalidad una falta de moral lo que no le
impide seguir estas prácticas sin arrepentirse. De hecho suelen ser
recurrentes y persiguen insistentemente a todos aquellos que se les
ponen por delante, acumulando un historial de acosos.
"Hay que destacar además que el problema del mobbing afecta a la riqueza
de la empresa porque destruye a los mejores, a los más cualificados
y eficientes dejando las responsabilidades en los mediocres", insiste
Piñuel.
Los aspectos legales
En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado,
el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que
una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada
ante un tribunal.
Heinz Leymann Desde el punto de vista legal, el derecho laboral no
condena de forma expresa el acoso moral, aunque en la Constitución si
se reconoce el respeto a la dignidad de las personas. Las sentencias
relacionadas con el mobbing son escasas porque son pocos los afectados
que se atreven a denunciar.
La situación es de tal gravedad que el Grupo parlamentario Socialista
presentó dos proposiciones de ley para que el acoso moral laboral se
considere una infracción laboral sancionable, una proposición que el
pasado 5 de marzo el Grupo Popular rechazó aludiendo que "no sería razonable
desmarcarse de la posición de la Unión Europea", añadiendo que sería
mejor "que España espere a los trabajos que la UE está realizando".
Así que, por el momento, los trabajadores quedan desamparados e indefensos
ante algunos de los comportamientos propios de esta acoso psicológico
que viola la dignidad de la persona, el derecho a la integridad, el
derecho al trabajo y el derecho a la salud, en espera de que la UE se
pronuncie.
Para Piñuel, "la víctima de mobbing es la más desasistida de nuestra
sociedad porque se encuentra doblemente aislada, por la sociedad y por
sí mismo".
Mientras se espera la aprobación de una legislación específica, historias
como las que se pueden leer en la Red se repiten acabando con la salud
y la autoestima de víctimas que no saben bien donde recurrir ni cómo
salir de ese círculo vicioso que poco a poco va minando sus fuerzas
y no les permite vivir.