Representantes de la Guardia Civil
denuncian acoso moral en su trabajo.
Resaltan el aumento de bajas psicológicas por humillación de superiores.
La Opinión
de Tenerife 21.04.2002
La Asociación Unificada de
Guardias Civiles contra la Corrupción y por el Progreso en Canarias
(AUGC) denunció ayer el incremento de “bajas psicológicas” entre miembros
del cuerpo como consecuencia del “acoso y humillaciones” que ejercen
sobre ellos algunos mandos superiores.
El pasado año se produjeron
1.780 bajas de este tipo, 400 más que el año anterior. Representantes
de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) afirmaron que
el acoso moral en el ámbito laboral es “una práctica frecuente en la
Guardia Civil”, lo que genera un alto nivel de suicidios (12 en 2000
y 11 en 2001) así como bajas psicológicas (1.399 en 2000 y 1.780 en
2001) entre efectivos del instituto armado del conjunto del territorio
nacional.
Como ejemplo de esta situación,
los representantes de esta asociación en Canarias hicieron referencia
a las “discriminaciones y torturas psicológicas” a las que sometió el
sargento del Servicio Marítimo de la Guardia Civil en Fuerteventura
Manuel Reina a un agente que “mostró su sorpresa” cuando le encomendó
que realizara una tarea ajena al servicio.
La misión que debía cumplir
este agente consistía, según afirmaron las fuentes, en “cargar una nevera
con refrescos para el uso y disfrute” del sargento, entre otros mandos
superiores. Al dar cuenta por escrito de los hechos al capitán del cuerpo,
el agente sufrió “una campaña de acoso y humillación” respecto a sus
demás compañeros.
De esta forma, el agente
fue apartado de sus habituales funciones en el mar, tareas para las
que fue adiestrado por la Administración, y le fueron encomendadas otras
consistentes en “servicios estáticos y en tierra”, lo que le reportó
un perjuicio económico al dejar de cobrar ciertas cantidades de dinero
en concepto de dietas.
A partir de su denuncia por
escrito al capitán, al agente le fue ordenado que sólo se dirigiera
por escrito a ese mando y encomendado “más servicios en horario festivo
que el resto de sus compañeros”, añadieron las fuentes.
Después de dos meses en los
que sólo realizó dos embarques, le fue encargado un servicio en barco
a las órdenes del sargento “que le obligó a cargar los refrescos”.
Esta situación han provocado
que el agente represaliado “haya caído en un síndrome depresivo del
que se desconocen las consecuencias que se derivarán”, por lo que la
AUGC ha decidido denunciar estas prácticas ante las autoridades.