Un juzgado de Vitoria reconoce el
acoso moral como accidente laboral.
La Verdad
22.04.2002
A. TORICES
Madrid
Una sentencia del Juzgado de lo Social número 3 de Vitoria ha reconocido
que el estrés sufrido por el trabajador Ramiro Antón Teso, de 43 años,
y empleado de la factoría Helados Miko S.A. en Araia (Álava) ha sido
consecuencia del «conflicto que mantiene con la empresa desde 1997»
y que debe tener la consideración de «accidente de trabajo».
El magistrado Jesús González Marcos establece que las cinco semanas
de baja que Ramiro Antón inició el 5 de abril del pasado año han sido
provocadas por las «circunstancias sociolaborales que han rodeado al
trabajador».
Enfrentado con el jefe El juez basa esta resolución en una exploración
de 60 minutos realizada en Vitoria por una psiquiatra en la que la especialista
establece que el trabajador presentó «una reacción ansioso depresiva
breve desencadenada por los problemas laborales que viene arrastrando
en su empresa desde hace años».
La sentencia recoge que el empleado «ha tenido diferentes altercados
con la dirección de la empresa y que ha pasado momentos de tensión y
estrés». Ramiro Antón, miembro del comité de empresa de Miko en representación
de Comisiones Obreras, declaró que desde los años 90 mantiene enfrentamientos
con un directivo de la empresa que se ha ido enconando con los años.
«Me ha estado persiguiendo y buscándome las cosquillas desde entonces.
Él mismo o personas sobre las que tiene mando», afirmó. Empleado como
aprovisionador en la fábrica de helados, a Antón le ordenaron realizar
en diversas ocasiones «tareas que no me correspondían.
Cuando me negué me abrieron un expediente y me mandaron tres días
a casa. También me han impedido asistir a reuniones del comité y han
tratado de cambiarme de turno. He sido perseguido. Y todo eso ha repercutido
en mi vida personal y familiar. Venía cabreado a casa y el conflicto
acababa pagándolo la familia.
Espero que después de esta sentencia las cosas cambien», declaró el
trabajador a este periódico. Para el magistrado, la «situación de ansiedad
o agotamiento físico-psíquico» padecido por el trabajador sería un caso
patente de born out, o síndrome del quemado, una de las variedades del
llamado acoso moral.
«La sentencia abre la puerta a que los daños psicosociales sean considerados
accidentes de trabajo.